viernes, julio 22, 2011

Jornada de orgullo y felicidad



Este jueves 21 de julio mi viejo corazón se puso a prueba, una vez más: Norge Luis Batista Albuerne, el trovador, mi primogénito, recibió, con TÍTULO DE ORO, el pergamino que lo acredita como Licenciado en Estudios Socio Culturales, egresado de la Universidad Vladimir Ilich Lenin, de mi querida provincia de Las Tunas, Balcón del Oriente Cubano.
Junto a otros cientos de estudiantes de diferentes carreras y después de cinco años en el Curso para Trabajadores de la prestigiosa institución de la Educación Superior, mi niño querido tuvo la satisfacción de coronar con éxito, largas horas de estudios e investigación.
El acto, celebrado en el Teatro Tunas (antiguo Rivera), ubicado en el centro histórico de esta bella ciudad, fue sencillo, pero lindo y bien organizado en el cual se combinaron los discursos breves pero sentidos, las entregas de estímulos a los más destacados y la presentación de reconocidos artistas locales.
Hubo muchos momentos de gran significación, pero el clímax de la emoción para este veterano periodista, estuvo cuando mi querido hijo recibió, primero su Título de Oro y después una hermosa pintura, entregada por la filial tunera de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), de manos de su presidente Carlos Tamayo Rodríguez.
Y, por supuesto, el sublime momento, compartido por la mayoría de los presentes, en el que luego de confesar que había cantado en muchas graduaciones, pero esta vez se le hacía difícil porque debía hacerlo en la propia; nos deleitó con dos temas, el último de su creación autoral y el más conocido de su repertorio, tanto en Cuba como en el extranjero, Búscame Adentro.
Mientras disfrutaba de la ceremonia rememoré dos momentos similares en mi ya larga existencia: El día de agosto de 1975 en el cual recibí el título de Licenciado en Periodismo en la Universidad de Oriente y el de julio de 1996, cuando mi segundo retoño, Noyde Emilio Batista Albuerne, se graduó de Doctor en Medicina en la Facultad de Ciencias Médicas Zoilo Marinello, también en esta, mi patria chica.
La felicidad me embargó al término del acontecimiento, cuando pude fundirme en un abrazo con mi primogénito, al que se sumaron su esposa Rosa Elena Polanco y su pequeña hija de 10 años, Lucía Laura, la princesa de la familia, la nieta de mi embeleso.
Pero la satisfacción creció porque junto a nosotros, la alegría estuvo presente en cientos de familias tuneras que pudieron celebrar el triunfo estudiantil de uno de los suyos, gracias a las posibilidades que ofrece la sociedad cubana de hoy para la educación de sus hijos, algo que estaba vedado para los humildes antes de 1959.

viernes, julio 01, 2011

¡Bravo por mi primogénito!



Este jueves 30 de junio de 2011 tuvo para mi en particular y para la familia toda, una significación especial, porque mi primogénito, el reconocido trovador cubano, Norge Luis Batista Albuerne, discutió con éxito el trabajo de grado que le permitió licenciarse en Estudios Socio-Culturales, título expedido por la Universidad Vladimir Ilich Lenin, de la provincia de Las Tunas.
Durante seis años mi niño desarrolló un gran esfuerzo para combinar sus encuentros semanales en las aulas universitarias, sus investigaciones para elaborar la tesis sobre la significación de la nueva trova en el desarrollo musical de este territorio, el trabajo cotidiano en sus presentaciones artísticas y hasta dos giras por España, una de las cuales incluyó visitas a Suiza y Bélgica.
Cuando está por cumplir 42 años, este título universitario se une a un respetable currículum en el que se incluyen dos CD personales, su inclusión en un par de antologías de la nueva trova y la música de varios documentales, entre ellos el titulado “Los últimos gaiteros de La Habana”, ganador del Premio Rey de España de Periodismo y el Gran Premio del I Festival de la Televisión Cubana.
Creo que la familia está justamente henchida de orgullo sano, de justificada alegría porque cuenta además, con mi otro vástago menor, el Doctor Noyde Emilio Batista Albuerne, especialista de primer grado en Oncología, integrante del equipo del prestigioso hospital Hermanos Ameijeira, de La Habana. Sin dudas se trata de dos tesoros que nos ha dado la vida, ejemplos de profesionales que enaltecen a los suyos, a la comunidad que los vio nacer y a la Patria linda, esta Cuba firme y rebelde, cuyo pueblo defiende a toda costa, el derecho a seguir construyendo un país con todos y para el bien de todos.

Estoy feliz por verlos juntos y animosos



Si hace unos días sentí temor ante la noticia por la intervención quirúrgica a que fue sometido el querido presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ahora estoy feliz por el animoso encuentro que sostuvieron en La Habana, el cual confirmó que sus pueblos y todos los oprimidos de la Tierra, los tienen listos para continuar guiándolos en la lucha por un mundo mejor.
Las imágenes del feliz encuentro recorrieron el mundo y aunque no faltaron seguramente aquellos enemigos que se molestaron porque ambos se observan saludables y optimistas, la verdad es que la inmensa mayoría de los habitantes de este Planeta rebozaron de alegría al contemplarlos como lo que son, paradigmas de la justicia y la equidad.
Cuando en el mundo los defensores a ultranza del capitalismo mundial, asesinan a civiles inermes o sus fuerzas represivas apalean sin compasión a personas desarmadas que se manifiestan pacíficamente para evitar que los ricos sean más ricos y los pobres, más pobres; reconforta que Chávez y Fidel, los seguidores de Bolívar y Martí, estén en condiciones de seguir avanzando por la integración para que las naciones del Bravo a La Patagonia y las del Caribe, puedan conformar, de una vez y por todas, Nuestra América.
Estoy feliz y optimista, porque en medio de las sombras que tratan de propagar los enemigos de la humanidad, este encuentro de Chávez y Fidel es un rayo de luz que alumbra y fortalece la disposición de los pueblos del sur a detener las tinieblas.