viernes, diciembre 11, 2015

Refuerzos acentúan paridad en fase definitoria de lid cubana de béisbol



OLa batalla por las cuatro plazas de postemporada debe ser encarnizada con el mayor favoritismo para los Tigres de Ciego de Ávila

OEl estadio Julio Antonio Mella, de Las Tunas, debe ser digna sede del Juego de las Estrellas

Las Tunas, Cuba.- El anuncio de los cinco refuerzos solicitados por los mentores de cada uno de los ocho equipos clasificados a la segunda fase de la actual temporada nacional de béisbol aumenta, desde mi punto  de vista, la paridad que debe primar en la batalla por arrebatar la corona  a Ciego de Ávila, que parece estar en condiciones de defenderla con éxito.
He sido testigo de todas las reuniones para escoger los refuerzos desde que se instauró este sistema para la segunda fase de cada temporada y no me cabe la menor duda de que, en esta oportunidad, los directores técnicos y sus asesores, lograron preparase mejor previamente, por lo que los dividendos fueron superiores en cuanto a conseguir los objetivos trazados.
Como nunca antes, los mánagers seleccionaron los elementos  que pueden complementar sus nóminas, que se adapten mejor a la dinámica de los equipos, sin situar los nombres por encima de los hombres, sino el rendimiento y la disposición de darlo todo en el terreno siempre.
Me atrevería a decir que todos escogieron bien y merecen, por esta actitud, el reconocimiento de los atletas y, sobre todo, de la afición, la cual es, a fin de cuentas, la que sufre o disfruta del quehacer de esos hombres en la búsqueda del objetivo supremo de ganar un campeonato o caer “con las botas puestas”, peleando cada partido, cada out.
Todos los equipos trataron de obtener lo que más necesitaban y en mayor o menor medida, de acuerdo con las veleidades del azar, lo consiguieron. Sin embargo, si tuviera que definir cuál lo hizo mejor, me inclinaría por Holguín, al tiempo que debo reconocer que, para ser novato en esta función, nuestro Ermidelio Urrutia actuó con mucho tino para “redondear” a los Leñadores de Las Tunas.
Soy de los que gusta dar pronósticos y, de acuerdo con mi análisis luego de conocer los refuerzos, Ciego de Ávila es mi favorito para retener la corona. ¿Qué conjuntos pueden acompañar a los Tigres en la postemporada? Eso es harina de otra costal, pero Industriales y Pinar del Río están en condiciones de batallar todo el tiempo en tanto que Granma Las Tunas y Holguín son, desde mi óptica, los más connotados aspirantes a “eléctricos”.
Por lo demás, a unas horas de la gran fiesta del béisbol cubano con la celebración del Juego de las Estrellas y todas sus actividades colaterales, el estadio Julio Antonio Mella, de la capital tunera, viste sus mejores galas para convertirse en digna sede.
Las gradas, con capacidad para alrededor de 11 mil personas, resultarán muy pequeñas para la avalancha de aficionados que seguramente asistirán para aplaudir a los mejores peloteros de esta contienda y a los venerados veteranos, esos gloriosos jugadores que, en su momento, les hicieron vibrar de emoción en parques propios y extraños.
Los aficionados tuneros, esos que durante tantos años apoyaron y apoyan incondicionalmente a sus muchachos, en las buenas y en las malas, que aman al béisbol por reconocerlo parte de la identidad nacional, patrimonio de todo un pueblo, no perderán la oportunidad de demostrar por qué su estadio es reconocido como una de las más entusiastas y disciplinadas plazas de todo el país.

Refuerzos acentúan paridad en fase definitoria de lid cubana de béisbol



OLa batalla por las cuatro plazas de postemporada debe ser encarnizada con el mayor favoritismo para los Tigres de Ciego de Ávila

OEl estadio Julio Antonio Mella, de Las Tunas, debe ser digna sede del Juego de las Estrellas

Las Tunas, Cuba.- El anuncio de los cinco refuerzos solicitados por los mentores de cada uno de los ocho equipos clasificados a la segunda fase de la actual temporada nacional de béisbol aumenta, desde mi punto  de vista, la paridad que debe primar en la batalla por arrebatar la corona  a Ciego de Ávila, que parece estar en condiciones de defenderla con éxito.
He sido testigo de todas las reuniones para escoger los refuerzos desde que se instauró este sistema para la segunda fase de cada temporada y no me cabe la menor duda de que, en esta oportunidad, los directores técnicos y sus asesores, lograron preparase mejor previamente, por lo que los dividendos fueron superiores en cuanto a conseguir los objetivos trazados.
Como nunca antes, los mánagers seleccionaron los elementos  que pueden complementar sus nóminas, que se adapten mejor a la dinámica de los equipos, sin situar los nombres por encima de los hombres, sino el rendimiento y la disposición de darlo todo en el terreno siempre.
Me atrevería a decir que todos escogieron bien y merecen, por esta actitud, el reconocimiento de los atletas y, sobre todo, de la afición, la cual es, a fin de cuentas, la que sufre o disfruta del quehacer de esos hombres en la búsqueda del objetivo supremo de ganar un campeonato o caer “con las botas puestas”, peleando cada partido, cada out.
Todos los equipos trataron de obtener lo que más necesitaban y en mayor o menor medida, de acuerdo con las veleidades del azar, lo consiguieron. Sin embargo, si tuviera que definir cuál lo hizo mejor, me inclinaría por Holguín, al tiempo que debo reconocer que, para ser novato en esta función, nuestro Ermidelio Urrutia actuó con mucho tino para “redondear” a los Leñadores de Las Tunas.
Soy de los que gusta dar pronósticos y, de acuerdo con mi análisis luego de conocer los refuerzos, Ciego de Ávila es mi favorito para retener la corona. ¿Qué conjuntos pueden acompañar a los Tigres en la postemporada? Eso es harina de otra costal, pero Industriales y Pinar del Río están en condiciones de batallar todo el tiempo en tanto que Granma Las Tunas y Holguín son, desde mi óptica, los más connotados aspirantes a “eléctricos”.
Por lo demás, a unas horas de la gran fiesta del béisbol cubano con la celebración del Juego de las Estrellas y todas sus actividades colaterales, el estadio Julio Antonio Mella, de la capital tunera, viste sus mejores galas para convertirse en digna sede.
Las gradas, con capacidad para alrededor de 11 mil personas, resultarán muy pequeñas para la avalancha de aficionados que seguramente asistirán para aplaudir a los mejores peloteros de esta contienda y a los venerados veteranos, esos gloriosos jugadores que, en su momento, les hicieron vibrar de emoción en parques propios y extraños.
Los aficionados tuneros, esos que durante tantos años apoyaron y apoyan incondicionalmente a sus muchachos, en las buenas y en las malas, que aman al béisbol por reconocerlo parte de la identidad nacional, patrimonio de todo un pueblo, no perderán la oportunidad de demostrar por qué su estadio es reconocido como una de las más entusiastas y disciplinadas plazas de todo el país.

lunes, noviembre 16, 2015

Premier 12: Pasó lo que tenía que pasar



O Es alarmante la baja cualitativa en nuestro béisbol
O Desastroso el desempeño técnico-táctico
Las Tunas, Cuba.- Aunque había previsto que el equipo nacional no estaba en condiciones de terminar entre los cuatro grandes del Premier-12 de béisbol, es del todo lamentable el desempeño en China Taipei, porque es innegable que las deficiencias observadas están más allá de cualquier cálculo.
Desde la confección del equipo, con ausencias imperdonables, hasta el último out en el partido del cruce frente a Corea del Sur, perdido este lunes 2 X 7, el quehacer de  Cuba puso de manifiesto cuánto se necesita profundizar  en nuestra pelota para recuperar al menos el 75 por ciento de la tremenda calidad que, hasta hace una década, la llevó a la cúspide universal.
No es un secreto para los cubanos y los seguidores del béisbol en el mundo que, por diversas razones, incluido el robo de talentos, nuestra Serie Nacional no alcanza la calidad ni siquiera de triple A, pero aún así es necesario reconocer la presencia de un manejo deficiente de lo que tenemos, a lo cual deben unirse las injusticias con jugadores desestimados para la nómina tricolor, pese a su excelente rendimiento, año tras año.
No somos pocos, quienes pronosticamos que el equipo tenía varias lagunas, sin embargo, soy de los que cree en la capacidad de los jugadores para un desempeño mejor, mas la forma en que se condujeron las acciones y las deficiencias de Lázaro López, coach de tercera con un comportamiento horrible, bastaron para echar por tierra la posibilidad mínima de meterse en semifinales.
Y no es que la dirección, encabezada por Víctor Mesa sea ella sola el chivo expiatorio, pero la exclusión de lanzadores como Vladimir García, Erlys Casanova y Vladimir Baños, para citar solo a tres y de jardineros de la talla de Yoelvis Fis y José Adolis García, restó potencialidad teórica a nuestra selección.
El staff de lanzadores  que asistió a Taipei se comportó endeble, especialmente en el caso de los abridores que, con la excepción de Freddy Asiel Álvarez ante Puerto Rico y Yosvani Torres frente al débil Italia, no pudieron “caminar” lo suficiente para garantizar un cierre menos presionante para los relevistas.
Las palmas para el jovencito pinareño, Liván Moinello y el reconocimiento a Miguel Lahera y Dany Betancourt, quienes encabezaron el trabajo del bullpen, así como la crítica merecida a la incapacidad en el cumplimiento de su tarea en los casos de los cerradores Yeniet Cano y Héctor Mendoza.
En lo que respecta al manejo de los relevistas, es injustificable que en el primer choque frente a Canadá, después que Moinello había hecho un excelente trabajo de 5,2 de entradas con 106 lanzamientos y luego de dar muestras de cansancio en el sexto capítulo, fuera mantenido en la lomita en el séptimo si estaba listo para entrar el zurdo cienfueguero Norberto González.
Es más inexplicable aún que, después de ganar como relevo contra Italia, Moinello se llamara al día siguiente de primer relevista frente a Corea del Sur. Al no tener un brazo de hierro, ni gozar de un gran físico, era esperado que el muchacho no pudiera reeditar la efectividad de sus apariciones anteriores.
No tiene lógica, además, que con la temporada que ha tenido el receptor Yosvani Alarcón, Victor Mesa insistiera en situar de regular a Osvaldo Vázquez, menos bateador y con probados problemas a la defensa. Rectificó su error y el muchacho de Las Tunas respondió con creces, no solo en el uso del madero, sino aceptándolo todo detrás del plato.
Son realidades que todos sufrimos durante el exigente torneo, pero a las deficiencias de nuestros lanzadores que, en sentido  general, son bateados con mucha libertad en la Serie Nacional, debe reconocerse que la ofensiva fue prácticamente nula frente a un pitcheo de la media, sin envíos supersónicos, aunque muy inteligente, con mucho oficio, suficiente para romper el espejismo de los abultados averages que muestran, en Cuba, los principales artilleros de la selección tricolor.
Y no es solo la ofensiva desde el punto de vista de producción, la cual promedió a 8,7 jits por partido, sino la ausencia de las conexiones a la hora precisa, unido al pésimo corrido de las bases. Lo más significativo en este sentido fue la sequía de los bateadores ante el pitcheo de Italia, el cual había sido un manjar para el resto de los rivales del grupo A, como para coronar el agónico andar de sus tres sufridos triunfos.
En cuanto a las individuales, la felicitación para Yunieski Gurriel, Alexánder Mayeta, Yosvani Alarcón y Stayler Hernández, quienes se comportaron a gran altura, mientras que Yulieski Gurriel y Alfredo Despaigne siguen en deuda con los eventos internacionales. Cuando los dos hombres de más responsabilidad en la alineación no cumplen su rol, es muy difícil alcanzar los objetivos trazados.
Una vez más nuestro béisbol se muestra disminuido, incapaz, falto del empuje que lo llevó a ser el más respetado del mundo durante casi medio siglo. ¿Cuáles son las causas? La respuesta está en manos de quienes lo dirigen, necesitados de un análisis a “camisa quitada”, de hurgar en la realidad de nuestro país, en el cual siempre, no tengo la menor duda, los peloteros han crecido y crecen de manera silvestre.
Cada día que pasa estoy más convencido de la necesidad de rescatar la Selectiva, única manera de elevar el techo interno de nuestra pelota. Un torneo élite, donde se concentren los mejores jugadores en cuatro o seis conjuntos es la única manera de contar con un medidor más cercano a la capacidad real,  tanto para los bateadores como en el caso de los lanzadores.
Trabajo desde la base y el estímulo a quienes se lo ganan en el terreno, sin prebendas ni regionalismos, además de una mejor adaptación a las realidades del mundo de hoy, deben ser los objetivos de la Dirección Nacional de Béisbol. De lo contrario, y eso es lo más triste, corremos el riesgo futuro de que Cuba, un país donde se respira pelota desde el Cabo de San Antonio hasta la Punta de Maisí, no pueda clasificar para los principales eventos del Mundo.