lunes, octubre 05, 2009

A 33 años del Crimen de Barbados
La humanidad entera pide justicia
El dolor perdura en la mente y los corazones de más de 11 millones de cubanos. Han pasado 33 años y todavía los habitantes de esta Isla de la Libertad lloramos al recordar el abominable crimen cometido por agentes al servicio de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, reclutados por los connotados terroristas Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, nacidos en nuestra tierra por equivocación.
Los asesinos buscaban méritos con sus amos y concibieron el plan de hacer estallar, en pleno vuelo, un avión civil de la Empresa Cubana de Aviación, Freddy Lugo y Hernán Ricardo, los autores materiales del incalificable crimen, abordaron el DC-8 matrícula CU-435, que partió de Caracas, Venezuela con destino a Cuba, con escala en Barbados, el 6 de octubre de 1976.
En el trayecto de Caracas al aeropuerto de Bridgetown, los artefactos explosivos fueron colocados en la nave y los terroristas quedaron en la capital de Barbados. Poco después de levantar vuelo con destino a La Habana, las explosiones hicieron que el avión se precipitara al mar con 73 personas a bordo.
La preciada carga del aparato de Cubana incluía a los integrantes del equipo juvenil de esgrima que había ganado, con una actuación brillante, todas las medallas puestas en disputa en el Torneo Centroamericano, efectuado en Venezuela.
La noticia impactó a un pueblo entero. Desde el Cabo de San Antonio hasta la Punta de Maisí, desde el extremo occidental hasta el oriental, el llanto y la indignación más profunda embargaron a los cubanos. Millones de personas compartieron con los familiares de las víctimas el infinito dolor que los embargaba.
Una extraordinaria manifestación de pueblo colmó la Plaza de la Revolución José Martí, de La Habana, en el solemne acto de despedida de duelo, en el que usó de la palabra el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz.
Fue un discurso sentido, cargado de honda sensibilidad humana, pero pleno de patriotismo y de fe en la victoria de las ideas revolucionarias; firme en su acusación a los criminales pagados y protegidos por el imperialismo yanqui, con el sello del odio injustificable hacia un pueblo que solo exige que se respete su derecho a escoger la sociedad en la que quiere vivir.
Todavía retumban en los confines de la Plaza Mayor de Cuba, las palabras de Fidel señalando que las medallas de nuestros jóvenes esgrimistas no yacerían en el fondo del océano sino que se elevarían como soles sin mancha en el firmamento de la Patria y que serían campeones eternos.
Hoy, 33 años después, fresca la herida en el corazón de los cubanos, Luis Posada Carriles, terrorista confeso, se pasea libremente por las calles de Miami, con la indulgencia del actual presidente norteamericano Barack Obama, caracterizado por un doble discurso que más temprano que tarde lo hará caer en el descrédito más absoluto y sin prestigio ante quienes le dieron el voto esperanzados por sus falsas promesas de cambio.
Hoy cuando los falsos profetas de la libertad protegen a sus ahijados, mientras mantienen prisioneros injustamente a cinco patriotas cubanos por combatir el terrorismo en las propias entrañas del monstruo; es preciso recordarles, en una fecha como esta, que más temprano que tarde se hará justicia y que no olviden las palabras finales de Fidel en la despedida del duelo a los Mártires de Barbados: “Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla”.

jueves, octubre 01, 2009

Con vistas a la Serie Nacional de Béisbol
Encabezan Joan Carlos Pedroso y Alexánder Guerrero equipo de Las Tunas
Las Tunas, Cuba (2 de octubre).- Los estelares inicialista y torpedero, Joan Carlos Pedroso y Alexánder Guerrero, encabezan la nómina del equipo que representará a esta oriental provincia en la ya cercana Serie Nacional número 49, según anunció ayer el jefe del departamento provincial de béisbol, Leonardo Uliver, quien aclaró que en la relación hay 33 jugadores, pero uno de ellos deberá ser decantado en el congresillo técnico.
El plantel está integrado además por los receptores Osdanis Montero, Yosvani Alarcón, Alexei Tanis y Oberto Coca; los restantes jugadores de cuadro Dánel Castro, Yordanis Alarcón, Michel Brito, Edisnégar Sánchez, Ernesto F. Lalana, Yordan Batista y Yudier Rondón.
Los jardines serán defendidos por Henry Urrutia, Andrés Quiala, Jorge Johnson, Yordanis Scull y Yunieski Larduet, mientras que en el cuerpo de lanzadores aparecen Ubisney Bermúdez, Yoelkis Cruz, Ariel Guerra, Leandro Caballero, Dael Mejías, Jesús Guerra (hijo), Erick Sánchez, Juan Antonio Rojas y los zurdos Yudiel Rodríguez, Billy Arias, Jimmy Jaime, Yasmani Ricardo, José A. Catalá, Darién Núñez y José A. Moreno, los tres últimos, novatos.
Ermidelio Urrutia se mantiene de mentor y el colectivo de dirección se completa con los auxiliares Pablo Civil y Manuel Cabrera, los entrenadores Rolando Ponce de León y Manuel A. Jiménez; el preparador físico Edecio Pérez, el fisioterapeuta Salvador Peña, el cargabates Húbert Brito; el medico Frank Miranda, el sicólogo Arturo Córdova y el delegado Jorge Musa.

Año 49 de los Comités de Defensa de la Revolución
Vivencias de un fundador
Desde sus lúcidos y vitales 85 años de edad, este hombre de profundas convicciones revolucionarias, me recibe en la sala de su casa en la ciudad de Las Tunas y, aunque conozco su trayectoria, me maravilla cómo recuerda, en la condición de fundador, cada una de las etapas que ha vivido en las filas de sus queridos Comités de Defensa de la Revolución (CDR)
Nacido en el caserío conocido por Gastón de la Línea, en el actual municipio de Majibacoa, desde su adolescencia visitaba regularmente la entonces ciudad de Victoria de Las Tunas, en la cual se radicó definitivamente en 1950.
Acerca de sus primeras actividades políticas tiene muy claros sus recuerdos:
“Desde jovencito tuve inquietudes revolucionarias, estaba inconforme con el estado de cosas imperante en el país y no vacilé en unirme al Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), liderado por Eduardo Chibás con el significativo lema de Vergüenza contra dinero.
“En el propio año 1950 fui designado delegado de la Ortodoxia aquí y trabajé muy unido a un hombre de las convicciones y el carisma de José Hernández Cruz (Pepillo), el único alcalde verdaderamente honrado y de pueblo que tuvo este municipio en la república mediatizada.”
Con semejantes raíces, este hombre enérgico y valiente, rápidamente se incorporó a la lucha tras el cruento y cobarde golpe de estado protagonizado por Fulgencio Batista el oscuro 10 de marzo de 1952.
“Desde el primer momento me vinculé al Movimiento 26 de Julio en la ciudad y aprovechaba mi condición de vendedor ambulante de prendas de vestir a plazos, para trasladar armas, municiones, medicinas y otros artículos necesarios para los compañeros que combatían en la sierra y el llano”, asegura.
Con el triunfo de la Revolución se incorpora a todas las tareas, especialmente las relacionadas con la defensa y se convierte en fundador de las Milicias, en cuyas filas participa en las movilizaciones convocadas.
Residente en el reparto Casa Piedra fue un líder natural en la movilización de los vecinos hacia todas las tareas. Rememora, emocionado, el discurso de Fidel el 28 de septiembre de 1960, desde la terraza norte del entonces Palacio Presidencial, en el cual lanzó la idea de crear comités de vigilancia revolucionaria en cada cuadra.
“La efervescencia patriótica que generó aquel llamado de nuestro máximo líder fue extraordinaria y al otro día estuve en la recogida de firmas en apoyo a la idea, junto a un grupo de compañeros, entre ellos Cirilo Concepción, Néstor Mena, Jorge Tillán, Humberto (Beto) Peiso y Juan Batista, tu padre, periodista; quien solo unas horas después se convirtió en el presidente del primer Comité en Casa Piedra.”
De manera absolutamente voluntaria, este eterno combatiente por el bienestar de su pueblo; se entregó en cuerpo y alma a las tareas de los CDR. En el primer Comité Municipal de Victoria de Las Tunas, atendió el frente de Trabajo Voluntario y simultaneó esa actividad con la de financiero y de coordinador de la Zona en Casa Piedra.
En 1967, tuve la posibilidad de compartir responsabilidades con nuestro hombre de hoy, cuando asumí el frente ideológico de los CDR en la región Tunas-Puerto Padre, sin abandonar el periodismo. En apenas tres meses junto a él, aprendí cuántas cosas puede hacer una persona entregada a una causa justa.
No hay una tarea que le haya sido ajena desde 1959 y, hasta hoy mismo, sigue trabajando para sus queridos CDR:
“En 1963 cursé la escuela nacional de instrucción revolucionaria (ENIR) Juan Ronda y hasta 1968 estuve en la dirección de los CDR, pero ya de militante del Partido, un año después me dieron la tarea de trabajar de capacitador en el Combinado Avícola. En esa empresa me jubilé, pero sin retirarme de las tareas del barrio, de la cuadra.”
Este humilde cubano participó en cientos de movilizaciones de carácter militar, hacia labores voluntarias en las zafras, en construcciones, en la recogida de materias primas y en las donaciones de sangre, de las cuales aportó 28 hasta que no pudo más por razones de salud.
Le pido que me hable sobre sus principales vivencias y hace un gesto con el cual me quiere decir lo difícil de resumirlas; pero lo intenta gustoso:
“El momento del triunfo de enero, aquello fue indescriptible, cuando fundamos los CDR, la Campaña de Alfabetización; el trabajo en la retaguardia cuando la invasión mercenaria por Playa Girón y los tensos días de la Crisis de Octubre. En cada uno de esos acontecimientos, tuvimos el orgullo y la satisfacción de estar, codo con codo, junto a nuestro pueblo.
“En todos esas tareas tuve siempre a mi lado a quien ha sido mi fiel compañera durante 53 años, Clara Herrera Bruzón, madre de mis dos hijos, retoños que se empinaron y siguieron el camino de la Revolución desde las responsabilidades que les correspondieron.
“Guardo un especial recuerdo de cuando mi esposa, maestra de profesión, me acompañó en el intenso quehacer de la Campaña de Alfabetización. Juntos recibimos el abrazo y el agradecimiento de decenas de personas a quienes enseñamos a leer y a escribir.”
Dos hijos varones concibió este matrimonio ejemplar: Luís, el mayor, es licenciado en Cultura Física, en 1974 viajó a Perú en el primer grupo de cubanos que cumplió misión internacionalista de ayuda técnica deportiva y repitió esa labor recientemente en Venezuela, y el otro, Carlos Luís, licenciado en Derecho, llegó a ser Capitán del Ministerio del Interior y hoy es asesor jurídico en la Dirección Provincial de Campismo.
En su trayectoria de lucha, nuestro entrevistado recibió múltiples reconocimientos pero los más importantes son, el diploma de Fundador de los Órganos de la Seguridad del Estado, la distinción 28 de Septiembre y los sellos 20 Años de vigilancia y de Donante de sangre destacado, de los CDR; las Medallas de la Alfabetización y del 40 aniversario de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)
Este hombre ejemplar, que con más de ocho décadas de bregar sin descanso por el bien de su pueblo, es capaz de reiterar su eterno compromiso con la Patria, es Oscar Luis Pérez Ricardo. Ah, pero ese nombre no dice mucho, incluso para aquellos que lo conocen desde siempre y por eso, en aras de que todos sepan de quien se trata, lo llamo ¡Pinillo!