lunes, octubre 26, 2009

La eterna presencia de Camilo

Hace hoy 50 años y aquella imagen extraordinaria aparece nítida en mi memoria. Era el 26 de octubre de 1959 y cientos de miles de personas se apiñaban frente a la terraza norte del entonces Palacio Presidencial; La Habana entera reiteraba su apoyo a la Revolución triunfante.
Allí estaba yo junto a mis tíos Carmen Batista y Juan Bautista Castillo. Hacía poco más de una semana que había llegado a la capital como acompañante de mi abuela paterna. En medio de aquel mar humano busqué donde observar mejor a los oradores y, a duras penas, pude subirme al pedazo de la antigua muralla de La Habana colonial, situada a escasos 15 metros del imponente edificio.
Fueron varios los oradores, incluido el Jefe de la Revolución Comandante Fidel Castro; pero lo que más me impresionó fueron las palabras de Camilo Cienfuegos, llenas de ardor patriótico, de unidad en torno al jefe máximo, de compromiso con los mártires y con el pueblo.
El Comandante de la sonrisa eterna habló con el alma, fustigó a los enemigos de la libertad y advirtió que el Ejército Rebelde constituía un baluarte al lado de Fidel, firme ante las amenazas y sentenció que solo nos pondríamos de rodillas e inclinaríamos nuestra frente para decirle a los mártires que su sangre no se derramó en vano.
La emoción hizo que me estremeciera y que las convicciones se reafirmarán en mis escasos 17 años recién cumplidos. La fuerza de aquellas palabras enardeció a un pueblo entero que, masivamente, cerró filas en las Milicias Nacionales Revolucionarias, nacidas aquella noche histórica.
El clímax de aquel discurso, el último de Camilo, trágicamente desaparecido dos días después cuando regresaba en avión de Camagüey para La Habana, tras detener al traidor Húbert Matos; fue su cita de unos versos de Bonifacio Byrne en la poesía A mi bandera.
Fue impresionante. Yo me los sabía de memoria, aprendidos en la escuela desde el segundo grado. Si Camilo puso un ardor extraordinario, la muchedumbre no fue menos al repetir con él la patriótica estrofa: Si deshecha en menudos pedazos/ se llega a ver mi bandera algún día/ nuestros muertos alzando los brazos/ la sabrán defender todavía.
Medio siglo después, las palabras de Camilo mantienen su vigencia, su figura de guerrillero invicto, su valor a toda prueba, su confianza absoluta en Fidel, en la Revolución y en el pueblo, son paradigmas que nos impulsan en la lucha de estos tiempos frente al imperialismo y sus aliados.
Testigo de aquel acto inolvidable, aún percibo la figura de Camilo, el ardor de su voz clara, de sus gestos firmes. Me siento orgulloso de mantenerme en el camino de mi Revolución y de ser hijo de un pueblo que, con su quehacer cotidiano, permite la eterna presencia del Héroe de Yaguajay.

domingo, octubre 25, 2009

El honor de ser protagonista
El 24 de octubre de 1962 tiene una extraordinaria significación para mi, porque en esa fecha me incorporé a mi batallón de las Milicias Nacionales Revolucionarias en la costa sur de Cuba por la zona de Juraguá en la entonces región Cienfuegos, de la antigua provincia de Las Villas.
Yo me encontraba en la escuela de administración Javier Rodríguez Barrero, del Ministerio de Obras Públicas, en la Ciudad de la Construcción, reparto Altabana, en la capital del país, en representación de mi centro de trabajo, el Tejar Simpatía, del municipio de Abreus, perteneciente a la Empresa de Cerámica Roja.
Integrante de las Milicias desde su fundación, cuando apenas un adolescente di el paso al frente en mi natal ciudad de Las Tunas y como parte de uno de los batallones de la región de Cienfuegos, donde laboraba, fui liberado de la Escuela para responder a la Alarma de Combate establecida en el país por los acontecimientos que se conocen en la historia como la Crisis de Octubre y que estuvieron punto de desembocar en una guerra nuclear.
Incorporado a mi puesto de combate en las trincheras cavadas a unos metros de la costa del Mar Caribe, fui designado jefe de una escuadra que realizó la misión de patrullar durante la noche un espacio de aproximadamente un kilómetro entre el final de nuestra línea defensiva y la ubicación de un batallón de tanques.
La tensión de aquellos días era extraordinaria y cada miliciano estaba consciente de que la posibilidad de enfrentar un desembarco enemigo era inminente, pero nacie flaqueó, la firmeza era absoluta y la disposición de combate muy alta.
Durante 36 días nos mantuvimos en disposición combativa, de frente al mar, bajo la lluvia, con frío y el azote de los mosquitos, conscientes de que estábamos allí para defender, a cualquier precio, el sagrado derecho de vivir en una Patria libre.
En definitiva no hubo agresión, se adoptaron acuerdos entre las dos potencias mundiales, Estados Unidos y la Unión Soviética, los misiles instalados en Cuba fueron retirados. Vino la desmovilización de nuestro batallón y el traslado en camiones desde Juraguá hasta la ciudad de Cienfuegos.
Fueron horas de extraordinaria emoción. En todo el trayecto, fuimos saludados por miles de personas de todas las edades, quienes nos lanzaban flores de distintos colores. A la llegada a la justamente nombrada Perla del Sur y antes de concentrarnos para el masivo acto que se efectuó en el parque José Martí frente al colegio San Lorenzo; una anciana se me acercó, me besó y me estrechó en un fuerte abrazo. En reciprocidad, le devolví el efusivo saludo y le entregué el ramo que había formado con las flores que nos lanzaron en el recorrido desde la costa.
Fueron momentos de mucha emoción que calaron muy hondo en un joven que había acabado de cumplir 20 años y que poco más de un año atrás, había vivido las tensiones de la cercana invasión mercenaria por Playa Girón y que, de manera significativa, había participado en la captura de uno de los invasores, cuando trataba de escapar a la justicia revolucionaria, disfrazado de campesino.
Hoy, 47 años después, a punto de acogerme a la jubilación, recuerdo aquellos días gloriosos y me siento honrado con haber tenido la oportunidad de integrar aquella generación de cubanos, protagonistas de una gesta que enaltece la rica historia de más de un siglo de lucha por la libertad de nuestra querida Patria.
Campeonato Nacional de Baloncesto
Rompió Las Tunas invicto de Guantánamo
Texto y foto: Juan E. Batista Cruz
Las Tunas, Cuba (25 de octubre, P-26).- El quinteto local jugó una segunda mitad brillante y rompió el invicto a Guantánamo, al imponerse ayer 95-91, en partido de la zona oriental del Campeonato Nacional de Baloncesto, celebrado en la sala polivalente Leonardo McKenzie Grant, de esta ciudad.
Los tuneros, que habían caído el viernes en ese propio escenario 87-93, se recuperaron de una primera mitad ganada por los guantanameros 44-39 y guiados por Tomás García que marcó 31 cartones, hicieron vibrar de emoción a cientos de sus seguidores.
Al término del tercer cuarto, Guantánamo sacaba dos puntos de ventaja (69-67), pero los muchachos de Abel Massó arreciaron su ataque y mejoraron en la defensa para cerrar con suma de cuatro cartones por encima de sus calificados rivales, gracias al apoyo de Yoani Castell, quien totalizó 18 unidades.
El mejor anotador en la suma de los dos encuentros fue, precisamente Tomás García con 51 puntos, uno más que el guantanamero Elvis Pons, quien estuvo acompañado por su coequipero Andrés Massó, un azote en el partido de ayer, cuando totalizó 36 tantos.
La selección de la más oriental de las provincias cubanas había batido dos veces a Santiago de Cuba y también a Holguín para ratificar su favoritismo en la zona del este, lo cual hace más meritorio el triunfo de la joven formación de aquí, el primero en cuatro salidas al tabloncillo.
Los muchachos del patio enfrentarán durante martes y miércoles a la representación de Holguín, con muchas posibilidades de sacar buenos dividendos en su condición de anfitriones por el apoyo de los aficionados que, seguramente, llenarán las gradas de la Polivalente.

sábado, octubre 24, 2009

Campeonato Nacional de Baloncesto
Rompió Las Tunas invicto de Guantánamo
Las Tunas, Cuba.- El quinteto local jugó una segunda mitad brillante y rompió el invicto a Guantánamo, al imponerse ayer 95-91, en partido de la zona oriental del Campeonato Nacional de Baloncesto, celebrado en la sala polivalente Leonardo McKenzie Grant, de esta ciudad.
Los tuneros, que habían caído el viernes en ese propio escenario 87-93, se recuperaron de una primera mitad ganada por los guantanameros 44-39 y guiados por Tomás García que marcó 31 cartones, hicieron vibrar de emoción a cientos de sus seguidores.
Al término del tercer cuarto, Guantánamo sacaba dos puntos de ventaja (69-67), pero los muchachos de Abel Massó arreciaron su ataque y mejoraron en la defensa para cerrar con suma de cuatro cartones por encima de sus calificados rivales, gracias al apoyo de Yoani Castell, quien totalizó 18 unidades.
El mejor anotador en la suma de los dos encuentros fue, precisamente Tomás García con 51 puntos, uno más que el guantanamero Elvis Pons, quien estuvo acompañado por su coequipero Andrés Massó, un azote en el partido de ayer, cuando totalizó 36 tantos.
La selección de la más oriental de las provincias cubanas había batido dos veces a Santiago de Cuba y también a Holguín para ratificar su favoritismo en la zona del este, lo cual hace más meritorio el triunfo de la joven formación de aquí, el primero en cuatro salidas al tabloncillo.
Los muchachos del patio enfrentarán durante martes y miércoles a la representación de Holguín, con muchas posibilidades de sacar buenos dividendos en su condición de anfitriones por el apoyo de los aficionados que, seguramente, llenarán las gradas de la Polivalente.