miércoles, noviembre 02, 2011

Brillante Cuba en Guadalajara-2011



Considero que brillante es el mejor calificativo que tiene la actuación de los atletas cubanos en la recién concluida fiesta continental de Guadalajara, México, con la cual esta Isla caribeña, bloqueada y constantemente amenazada por las más poderosas fuerzas del mundo, se ratificó como la segunda potencia deportiva de América.
La delegación cubana, que respeta mucho estos Juegos, al igual que a los Centroamericanos y del Caribe, fue una muestra de lo que puede hacer un pueblo amante de la paz y de la justicia, ejemplo de patriotismo, frente al líder del deporte mundial, Estados Unidos y ante otros países hermanos ricos y de economía ascendente como Canadá y Brasil y de una sede, México, que pudo conseguir su mejor actuación de la historia; todos con inmensa superioridad en número de habitantes.
Es cierto que la prepotencia de Estados Unidos y su intención de humillar a sus vecinos más cercanos, a quienes odia y desprecia, siempre lo ha llevado a no respetar estos Juegos, por lo que no asiste con sus grandes estrellas; pero como dijera Alberto Juantorena en La Habana-1991, “ellos tienen derecho a participar, sus representantes son bienvenidos, pero nos subestimaron y perdieron legal. Ese es su problema…”
Los cubanos asistimos con todo y la delegación viajó a Guadalajara por el segundo lugar, siempre con la mente puesta en la resistencia que podían recibir de los fraternos hermanos de Nuestra América, especialmente Brasil, México y Canadá. Con ese espíritu saltaron los hijos de la tierra de José Martí y Fidel Castro a los escenarios de competencia para ganarse el reconocimiento de un público que los apoyó de manera absoluta.
La hazaña del atletismo, con su gran cosecha de 18 títulos y nueve récords panamericanos; de la actuación casi perfecta de la lucha y el judo, los aportes del taewondo, las pesas, el kárate, los remos y el canotaje, determinaron que Cuba siga rompiendo el bloqueo en esta esfera como en otras y sus representantes suplen, con entereza y patriotismo extraordinarios, la carencia de fogueo internacional adecuado, de la mayoría de los equipos e implementos necesarios.
Nuestras estrellas ratificaron su condición: Dayron Robles (110 metros con vallas), Leonel Suárez (decatlón), Alexis Copello (triple salto), Guillermo Martínez (lanzamiento de la jabalina entre los hombres) Yarelis Barrios (disco femenino), Misleydis González (bala femenina) y Yipsi Moreno (martillo para mujeres), pero otros jóvenes que han ido escalando posiciones a nivel planetario se comportaron como los grandes.
Son inolvidables las actuaciones de los noveles garrochistas Yarisley Silva y Gustavo Borges, los dos con nuevas cotas continentales y la primera con su victoria sobre la brasileña Murer, campeona mundial en Daewoo, Corea del Sur. Y qué decir del regreso triunfal de Adriana Muñoz que tras varios años alejada por lesiones, fue capaz de ganar el doblete en 800 y mil 500 metros planos; además del récord inesperado de Omar Cisneros en los 400 con vallas.
Los boxeadores ganaron los nueve títulos posibles, aunque oficialmente son ocho, gracias al increíble despojo de que fue víctima Yosvani Veitía frente al mexicano Joselito Velázquez, quien recibió el beneficio arbitral desde los cuartos de final, etapa en la cual fue superado por el dominicano Anthony Ortiz; en tanto que luchadores, yudocas, karatecas y taekwondocas, hacían vibrar de emoción a los cubanos de San Antonio a Maisí.
Hánzer García dio una nota espectacular con su medalla de plata en los l00 metros estilo libre, de la natación, detrás del fenómeno César Cielo Filho, de Brasil y las muchachas del ciclismo en la ruta, encabezadas por la jovencita manzanillera, Arlenis Sierra, coparon el podio de premiaciones, un resultado inédito en la historia de las citas continentales.
Pero no todo fue miel sobre hojuelas en ls lid organizada por la hermosa ciudad de Guadalajara, capital de Jalisco, en México. Los deportes colectivos dejaron mucho que desear, especialmente el béisbol, que perdió el último gran título de su vitrina, después de 10 coronas consecutivas desde Cali-71 hasta Río de Janeiro-07, mientras que el voleibol, en ambas ramas, no pudo con el síndrome de Brasil, como ocurría a los varones en la década del 90 del siglo pasado, cuando tenía enfrente a la sexteta de Italia.
Habrá que seguir superándose, deberá profundizarse en las estrategias para atemperarse a la realidad del deporte mundial en estos tiempos de comercialización desmedida de la actividad física, porque la política en esta esfera necesita ser cambiada para cumplir con el concepto de Revolución. Hay que adaptarse a la realidad universal de la actualidad o de lo contrario, nos quedaremos atrás.
Nuestro deporte mantiene su condición de segunda potencia de América, pero es preciso pensar de forma realista en que, dentro de cuatro años, en Toronto, Canadá, la tarea volverá a ser muy difícil, lo cual demanda una mejor preparación y constante roce con los más destacados del mundo y especialmente de América, en cada una de las disciplinas.
De momento, los cubanos estamos orgullosos de nuestros deportistas y no solo por su entrega y su patriotismo a toda prueba, sino por su disciplina y caballerosidad, virtudes que les permitieron ganar el cariño entrañable de la afición en todas las instalaciones.
Y es nuestro deber reconocer la calidad extraordinaria de estos Juegos, en todos los sentidos, y el cariño de los cuates de Jalisco, que hizo sentir a los cubanos como locales junto a México, por supuesto. Por todo lo bueno que se vivió en esta Fiesta de América, muchas gracias y ¡Felicidades, Guadalajara!






Etiquetas: Cuba, segunda potencia deportiva de América, Estados Unidos, Brasil, México, Canadá, Difícil tarea para Toronto, necesidad de adaptarse a la comercialización del deporte, Profundizar en deportes colectivos, la hazaña del atletismo con 18 oros y nueve récords continentales, Gracias Guadalajara, una fiesta continental extraordinaria

viernes, octubre 28, 2011

Mis amargas horas de octubre







Fotos: Tomadas de Internet y periódico 26


Octubre para mi está cuajado de sentimientos encontrados: el 5, celebro el onomástico del tío Manuel, el 9 nací hace 69 años, pero coincide con la fecha del asesinato del Guerrillero Heroico en Bolivia, en 1967; el 28 de 1959, desapareció el inolvidable Héroe de Yaguajay y el 30 vino al mundo, en 1969, mi primogénito, el cantautor Norge Batista Albuerne.
Hoy me voy a referir a lo que fueron las amargas horas del décimo mes del año, cuando el día 28 de 1959, desapareció Camilo Cienfuegos a su regreso de Camagüey a bordo de un avión Cessna, tras cumplir la delicada misión de conjurar el movimiento contrarrevolucionario del entonces comandante del Ejército Rebelde, Húbert Matos.
Dos días antes tuve el privilegio de participar en el acto de reafirmación revolucionaria frente a la terraza norte del antiguo Palacio Presidencial, ocasión en la cual el Señor de la Vanguardia pronunció su discurso postrero, aquel en el cual recordó, con extraordinario ardor patriótico, el final de la emblemática obra de Bonifacio Byrne titulada Mi Bandera.
Apenas comenzaba la difícil etapa de la Revolución en el poder y yo me había trasladado a la capital, específicamente al reparto Naranjo, de Guanabacoa, donde residían mis tíos Carmen y Juan Bautista, esperanzado en conseguir un trabajo para apoyar económicamente a mi familia.
Frescas las emociones del acto del día 26, llegó la noticia de la desaparición de Camilo. El cariño de todo el pueblo por aquel extraordinario combatiente revolucionario provocó lo que califico como las tristes y amargas horas de la espera.
La intensa búsqueda incluyó todos los medios posibles por tierra y mar, mientras que la inmensa mayoría de los cubanos, con el pecho oprimido y lágrimas en los ojos, nos manteniamos en vela, pegados a los radios y televisores, con la esperanza de recibir la buena nueva del regreso de Camilo.
En medio de la expectación, se escuchó una transmisión por la radio, supuestamente desde una embarcación, en la que se aseguraba que el querido Comandante estaba con vida a bordo, luego de ser encontrado en uno de los cayos de la costa sur.
La explosión de júbilo alcanzó toda la geografía cubana. Recuerdo que en la capital el pueblo salió a las calles y caravanas de automóviles pitaban de manera ensordecedora, al tiempo que sus ocupantes gritaban a voz en cuello: “¡Apareció Camilo, Cuba entera está de fiesta”! En casa de mi tía todos nos abrazamos y lloramos de felicidad.
Pasadas apenas dos o tres horas, se confirmaba oficialmente que aquella información era falsa, que se trataba de una maniobra diversionista de los enemigos de la Patria. Agentes enemigos jugaron con los sentimientos más puros y se burlaron de todo un pueblo.
Después de interminables horas de búsqueda, el propio Comandante en Jefe Fidel Castro, informaba al pueblo cubano que el esfuerzo fue infructuoso y, con profundo dolor, debíamos aceptar que la Revolución había perdido a uno de sus más firmes puntales en la lucha por construir una nueva sociedad.
En aquellas palabras que provocaron el llanto inconsolable de millones de cubanos, Fidel llamó a sus compatriotas a consolidar la Revolución para cumplir los deseos del Héroe de Yaguajay, quien siempre estará entre nosotros porque en el pueblo hay muchos Camilos.
A 52 años de aquellas tristes y amargas horas de octubre, el pueblo tiene a Camilo presente en la difícil y compleja Batalla de Ideas frente a los pérfidos y poderosos enemigos de siempre, al tiempo que le rinde emocionado tributo cada 28 de octubre, al inundar de bellas y multicolores flores las azules aguas de los litorales, tanto del océano Atlántico y el Mar Caribe, como los ríos y presas tierra adentro, de San Antonio a Maisí.

miércoles, octubre 26, 2011

Pelota cubana: más de lo mismo



No creo que haya un solo cubano que se resigne a una medalla de bronce que tiene un sabor profundamente amargo. Nuestro béisbol acaba de perder el único título que le quedaba, el de los Juegos Panamericanos y vio rota una cadena de coronas que se extendió por 10 fiestas continentales, desde Cali, Colombia-71 hasta Río de Janeiro, Brasil-07.
Confieso que esta triste realidad era esperada por mi. No se trata de que sea propenso a malos augurios, sino que los casi 50 años de periodista y comentarista deportivo, me aportaron las experiencias necesarias para saber, de buena tinta, que nuestro béisbol se ha rezagado, sobre todo porque los máximos responsable de este deporte en el país no han “tomado al toro por los cuernos”
Desde que en 1998 incursionaron los primeros peloteros profesionales en el Campeonato Mundial de Italia y de su presencia absoluta a partir de los Panamericanos de Winnipeg, Canadá, en 1999, comenzó el gran reto para nuestro béisbol; aunque es necesario reconocer que Cuba mantuvo su hegemonía en las grandes competiciones, hasta que cedió el trono olímpico frente a Estados Unidos en Sydney, Australia-2000.
La calidad general de nuestra pelota se ha mantenido, la isla es un enorme semillero de talentos en todas las posiciones, pero la Serie Nacional con 16 equipos, aunque es necesaria para desarrollar figuras, no es medidor de las posibilidades de cada jugador y los más destacados no tienen ya el torneo selectivo que, años atrás, era la prueba de fuego, el modo idóneo de elevar su techo técnico-táctico.
Cuba recuperó el título olímpico en Atenas, Grecia-2004 y alcanzó un resultado extraordinario en el I Clásico Mundial, cuando en el 2006 perdió en la final frente a un Japón cuajado de estrellas de Grandes Ligas, como para ratificar que la tradición y fuerza de nuestra pelota se mantenía inalterable.
La derrota ante Corea del Sur en los Juegos Olímpicos de Beijing, China-2008 y la tenaz resistencia que equipos de otros países comenzaron a ofrecerle a la pelota cubana, mostraron claramente que había aumentado la calidad de los rivales y era necesario adaptarse a las nuevas condiciones para no quedarse atrás.
Lamentablemente debo reconocer que nuestro béisbol se ha estancado y tenemos la misma mentalidad de cuando los trabucos de casa arrollaban a las novenas aficionadas, cuajadas de atletas inexpertos, que participaban en los eventos de reglamento olímpico regionales, continentales y mundiales, con la única oposición de algunas formaciones estadounidenses integradas por jóvenes talentos universitarios.
¿Qué ha pasado entonces? Desde mi punto de vista, el béisbol ha crecido, se ha desarrollado en otros países, ha aumentado la calidad en todos los órdenes, además de que por mediación de la informática hicieron un estudio absoluto del desempeño individual y colectivo de Cuba, mientras que la concepción técnica de aquí no ha evolucionado. En resumen, que seguimos teniendo muchos talentos, pero sin la preparación y el roce necesarios con sus rivales, situación que los pone en evidente desventaja.
A todo esto debe añadirse que siempre han existido injusticias a la hora de confeccionar las nóminas de los equipos nacionales, pero cuando se ganaba sin contratiempos, esa realidad pasaba inadvertida y lo mismo ocurría con las fallas de los directores en el manejo estratégico y táctico. Al crecer la oposición esas fisuras cuestan y los resultados en los últimos años es una muestra muy clara.
Lo ocurrido en Panamá, sede de la posible última Copa del Mundo y en los Panamericanos de Guadalajara, México constituye, desde mi óptica, la gota que colmó la copa. No se pudo con Holanda en dos enfrentamientos y Estados Unidos sacó al equipo de la lucha por la medalla de oro en un partido en el que el colectivo de dirección dejó mucho que desear, especialmente en el manejo del pitcheo.
Ahora, llueven los comentarios, las críticas son, en ocasiones, demoledoras, pero yo me limito a opinar que en nuestra pelota lo de este momento es más de lo mismo: estancamiento técnico-táctico pese a que sobran los talentos y mentalidad retrógrada de los rectores del béisbol que los lleva a la subestimación de los rivales.
¿Por qué cuesta tanto trabajo ganar? Porque sencillamente se juega como cuando no había oposición, al batazo, a imponerse por nocao a todos; no se toca la bola cuando se hace necesario, no hay corrido y bateo, nadie roba una base y los lanzadores se van de pitcheo con una facilidad increíble, desperdician envíos, además de que, casi siempre, se sitúan por debajo en el conteo por lo cual quedan a expensas de los bateadores.
Esta vez la mayoría opina, creo que justamente, que hubo mal manejo del equipo por parte de Alfonso Urquiola, pero además se hace hincapié en que la nómina debió tener otra composición en cuanto a los jugadores por posiciones. En algunas cosas estoy de acuerdo, en otras no.
Soy del criterio de que cuando la nómina es de 24 deben llevarse tres receptores y me baso en la realidad de que es la única posición en la cual no es posible improvisar, además de que una buena parte de ellos se desempeñan aceptablemente en la inicial, que con ocho lanzadores basta para un calendario tan corto, al tiempo que no creo racional llevar un solo torpedero natural.
Los fracasos más recientes no solo en la categoría de mayores, sino en los infantiles, cadetes y juveniles, deben conducir a una reflexión muy profunda en el quehacer de la pelota cubana, porque aumentando a 17 el número de equipos en la Serie Nacional y sin el rescate de un torneo élite, las derrotas en la arena internacional pueden multiplicarse.
Es una verdad insoslayable: Se cambian los métodos o veremos con tristeza como nuestro deporte nacional se hunde.






Etiquetas: béisbol en Cuba, estancamiento, suberstimación, más de lo mismo, pérdida de titulos en la pelota internacional, desarrollo del béisbol en muchos países, aumento de calidad con los profesionales, necesidad de cambios en la concepción del béisbol en la isla