sábado, marzo 27, 2010

XV Aniversario de la Plaza Martiana
De cuando alumbrar fue un honor para el Sol
Por Zucel de la Peña Mora Foto: Norge Santiesteban
Las Tunas, Cuba, 26 de marzo (P-26).- La historicidad del lugar marcó la brújula en la selección. Debía ser allí. Su suelo sostuvo la casa de la familia Nápoles Fajardo; conoció de las acciones bélicas dirigidas por Vicente García, El León de Santa Rita y Calixto García; sintió el valor de José Francisco Martí Zayas Bazán, el hijo de El Apóstol; y el arrojo y la herida mortal del joven mambí Ángel de la Guardia Bello, único testigo presencial de la caída del cubano más universal.
Fatigosas horas de estudio sobre Astronomía, Física…; 28 mil 860 ecuaciones matemáticas, casi un lustro de investigación y otros 12 meses de labor constructiva le esperaban a Domingo Alás Rosell, el arquitecto que diseñó y amó la Plaza Martiana desde los primeros dibujos y cálculos, esos que entregaron al pueblo el 25 de marzo de 1995, justo cuando se cumplía el centenario de la firma del Manifiesto de Montecristi, la obra insigne aquí de la arquitectura monumental conmemorativa y ambiental.
Por aquella época, Zenia Nieve estaba en período de tesis universitaria, poco tiempo faltaba para que se convirtiera en colega de Alás Rosell. Sus búsquedas la llevaron, junto a otros estudiantes, a colaborar en el proyecto, fueron los encargados de velar por los valores patrimoniales del entorno. Recuerda la expectación de los transeúntes, de la familia, todos querían saber qué se estaba haciendo, y aunque dar la respuesta era complejo para ellos, le enorgullecía intentarlo.
MEMORIA
Belsy Ruiz, especialista del Centro Provincial de Patrimonio Cultural, no vio desde este puesto levantarse a tan emblemático símbolo local; pero luego tuvo la oportunidad de compartir varios momentos de reflexión sobre el tema.“Para mí lo más impresionante es que Domingo se convirtió en un apasionado de El Maestro. Eso lo hizo la Plaza con él.”
Desde tierras granadinas, donde este incansable profesional cumple misiones de trabajo, tuvo 26 la dicha de recibir un correo suyo, con la evidente nostalgia de estar lejos de casa en el cumpleaños 15 de uno de sus diseños más ambiciosos. Al pedirle una anécdota rememora la mañana del 6 de octubre de 1994, le avisaron a pie de obra que recibiría una visita importante.
Pasadas las 12:00 m llegó la comitiva. Enseguida reconoció al Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, y a él dirigió su vasta explicación sin mirar a nadie más. Cuando creía que lo peor había pasado, el expedicionario del Granma se dirigió a un Coronel presente a su lado: “-Tamayo, ¿qué tú crees?”. Se trataba de Arnaldo Tamayo Méndez, primer cosmonauta latinoamericano.
“Yo había estado ´bailando en casa del trompo´: ¿un arquitecto disertando de astronomía ante un cosmonauta? Sentí ganas de que me tragara la tierra, no porque pensara que lo que había dicho estuviera mal, no, sino porque lo hice tan abierta y tranquilamente que me asusté de haber pasado por una difícil situación sin darme cuenta y encima de eso salir airoso, pues la respuesta fue muy concreta: “Si logran medir bien y colocar cada una de las cosas como están previstas en el diseño, no debe haber problemas.”
SIN FRONTERAS
Y así fue. Los constructores y topógrafos de GEOCUBA respetaron estrictamente el proyecto, y su fidelidad resultó en el buen funcionamiento del calendario, el reloj y el reflector solar conmemorativo. De sus peculiaridades comentan las especialistas en los recorridos dirigidos: la luz en el rostro de Martí cada 19 de Mayo a las 2:30 pm (y el 26 de Julio por extraordinaria coincidencia); de los paraboloides hiperbólicos en forma de estrella, del gnomon cual las manecillas del reloj señalando la hora solar local y las efemérides…
Pero la Plaza no es solo ese espacio público. Una labor de extensión institucional divulga en diversos centros, la vida del hombre que soñó la dignidad como el más alto escaño para sus semejantes. Estudiantes de la ESBU Jesús Suárez Gayol dialogan hoy con soltura de sus facetas martianas preferidas y en la casa de abuelos 28 de Septiembre, Vicente Feria Toledo, un maestro jubilado, comenta en nombre de sus compañeros lo interesante y provechoso de cada visita.
Es como si el Sol hablara a través de ellos, como si en la elocuencia de estos tocados por el conocimiento, el Astro Rey dijera: Gracias por dejarme iluminar a un ser infinito.
(Tomado de la edición digital del periódico 26, Las Tunas, Cuba)

1 comentario:

Unknown dijo...

Este trabajo me ha emocionado, no porque La Plaza Martiana esté muy cerca de mí, sino porque se ha hecho con mucho sentimiento y mucha profesionalidad, ¡Felicidades Zucel!, sigua trabajando así, tiene un claro futuro.
Domingo Alás