martes, abril 24, 2012

Béisbol o fútbol, ¿será esa la cuestión?

En los últimos años se ha visto una tendencia a “enfrentar” al fútbol con el béisbol en Cuba, algo que no me preocupa, porque para los habitantes de este archipiélago el deporte de las bolas y los strikes es la pasión, es la idiosincrasia, es a todas luces, un componente imprescindible de la cultura nacional.
La pelota en este país es el más grande espectáculo, es el único deporte capaz de movilizar a millones de personas desde el Cabo de San Antonio, hasta la Punta de Maisí. Me atrevo a asegurar que 95 de cada 100 niños, sueñan con ser algún día como Adolfo Luque, Conrado Marrero, Willy Miranda, Orestes Miñoso, Miguel Cuevas, Omar Linares, Antonio Pacheco, Braudilio Vinent, Santiago “Changa” Mederos, Pedro Luis Lazo, Orestes Kindelán, Alfredo Despaigne o José Dariel Abreu, para mencionar solo algunas de las tantas luminarias en nuestra historia de casi siglo y medio de béisbol.
El fútbol es también un deporte popular en nuestro país, tiene también más de una centuria de práctica sistemática, pero jamás ha logrado siquiera acercarse a las preferencias del béisbol que, es indudable, constituye la disciplina por excelencia para los niños, quienes lo aman desde que pueden tomar en sus manos bate, pelota y guante, elementos esenciales para desarrollar las habilidades que les permitan hacer realidad el sueño de  convertirse en peloteros.
Por eso estoy convencido de que como en Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Paraguay, Perú, Ecuador y Colombia, no hay posibilidad de que el fútbol pueda ser desplazado por otro deporte, en Cuba el béisbol va a reinar por siempre y solo es factible que el balompié comparta reconocimientos, como ocurre en Venezuela, Estados Unidos, México, Honduras, Guatemala, El Salvador, Panamá, Costa Rica, Puerto Rico y República Dominicana.
Esa es la razón por la que no me preocupa la tendencia actual de “enfrentar” al béisbol con el fútbol. En mi opinión esa no es la cuestión y lo que sí me inquieta es que nuestros medios de difusión masiva, especialmente la Televisión y la Radio, protagonicen una especie de campaña en la que priorizan de manera casi absoluta la transmisión directa o diferida de cuánto evento de balompié se realice en el mundo, cuando el mayor interés de los aficionados cubanos es conocer qué pasa con el béisbol en este Planeta, única manera de comparar su calidad con la nuestra.
Millones de cubanos, entre los que me cuento por supuesto, nos preguntamos ¿por qué si somos peloteros por excelencia estamos obligados a tener noticias de primera mano de las ligas profesionales de fútbol de España, Italia, Francia, Inglaterra, Alemania y de Japón, además de las de varios países de América Latina, y no recibimos absolutamente nada sobre el béisbol?
Hasta el momento no hay una respuesta para esta interrogante y lo que se sabe al respecto es pura especulación, por lo que cada quien saca sus propias conclusiones. La mía es que nos cuidamos de hacer propaganda a las Grandes Ligas de Estados Unidos en particular y de ofrecer la posibilidad de que peloteros cubanos que abandonaron el país, por una u otra vía, aparezcan como protagonistas en las ligas profesionales de cualquier parte de la Tierra.
Ante esta conclusión personal, me pregunto ¿no son profesionales las ligas de un deporte que, como el fútbol, no es el principal referente para la afición local, por qué los cubanos que aman el balompié no reciben un poco más del campeonato nacional y aprenden a identificarse con los grandes jugadores de casa, independientemente de que tengan información sobre los Messi, Cristiano Ronaldo, Xavi Hernández y otras tantas luminarias de todo el mundo?
Pero, me pregunto, además, ¿piensa alguien que los cubanos no siguen de manera sistemática lo que pasa en las Mayores de Estados Unidos o del resto de las Ligas beisboleras de todo el mundo? Sépase que, por distintos medios, desde la utilización de antenas parabólicas que les permiten ver los juegos en vivo o diferidos, hasta el trasiego de discos, memorias flash y a través de Internet, los aficionados de aquí están al día de todo lo que sucede en los diamantes de cualquier parte.
Si el béisbol es nuestro deporte nacional y así será eternamente según mi opinión, lo correcto es facilitar una información al menos similar a la que les brindamos del fútbol a una minoría de aficionados, con lo cual los mayoritarios amantes de la pelota no tendrían que estar a expensas de la piratería de materiales, con los cuales algunos inescrupulosos lucran de manera sistemática.
Pienso que si no se quiere reflejar el espectáculo de las Grandes Ligas de Estados Unidos, entonces ofrezcamos la marcha de los torneos en República Dominicana, Venezuela, México, Puerto Rico, Panamá, Japón, Corea del Sur, China Taipei y hasta algunos de Europa como Holanda e Italia. Ese sería un buen regalo para los aficionados cubanos.
Ah y no tengamos miedo si aparecen peloteros nuestros que abandonaron el país, porque en definitiva las transmisiones cubanas de televisión y radio ya debieron, en algún momento, reflejar que Thaimí Agüero era una de las mejores jugadoras de voleibol en Italia, que el jardinero Laydel Chapellí, forma parte de la selección nacional de ese propio país, que Liliana Allen, campeona panamericana de 100 y 200 metros en los Panamericanos de La Habana-1991, pasó a representar a México y, más recientemente, dar a conocer que Yamilé Aldama, con la camiseta del Reino Unido, ganó el triple salto para damas en el último Mundial de Atletismo bajo techo.
Después de este análisis, estoy convencido de que la cuestión no es poner frente a frente a los amantes cubanos del béisbol y el fútbol. La pelota es la pasión de los habitantes del Caimán Antillano y, por tanto, lo que debe revisarse es cómo nuestros medios van a  dar cobertura a las actividades de una y otra disciplina, teniendo en cuenta la mayoría de la preferencia por el deporte de las bolas y los strikes. Así veo las cosas.




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